12 nov 2008

Con los brazos abiertos para los niños abandonados.




En la provincia de Córdoba, el padre Aguilera (un sacerdote de 68 años), hace 30 años creó la Casa del Niño. En este lugar hoy crecen, comen y sueñan unos 450 chicos abandonados.

Fue en el año 69 cuando los arroyos crecieron tanto que se llevaron los ranchitos de las orillas y mucha gente quedó en la calle. En medio de la desolación, el padre Aguilera descubrió las caras de tres chiquitos y una nena que lo miraban con la misma tristeza que al río: con un padre preso y una madre vaya uno a saber por dónde, el religioso no dudó y decidió alterar para siempre la tranquilidad de su inmaculada casa parroquial. Una señora del barrio lo ayudo a criarlos y luego fueron llegando los demas niños, mientras otros hombres y mujeres del barrio le brindaban su ayuda.

En el complejo hay 12 casas construidas en base a donaciones y con la mano de obra de los adolescentes que ya saben las artes de la albañilería. Aqui se enseñan oficios como: carpintería, soldadura, panadería, horticultura, plomería y demás otras salidas laborales para cuando llegue la hora de partir. No todos viven en esas construcciones: existen otras 54 casas que rodean a la aldea principal.

Creo que este padre es un hombre admirable ya que dice: "Yo sólo aspiro a que, así como Dios les dio, ellos den cuando deban hacerlo".

Deberiamos reflexionar y darnos cuenta que este hombre esta ayudando a muchos niños a poder tener una vida digna.

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