
Existe una fundación que brinda su ayuda y capacitación a todas aquellas personas que no tienen un techo donde alojar a sus familias, ni cuentan con un trabajo para solventar el mismo. La fundación recibe entre 300 y 400 personas por día. "El 85% de las personas que llegan están en situación de calle, solos o con su familia". La organización ofrece todos los servicios que se vuelven imprescindibles para quien está en la calle: un comedor, duchas, ropería y lavadero de ropa, consultorio médico y farmacia. No sólo prestan atención a las necesidades básicas. También se ocupan de dolores menos visibles. Desde el consultorio psicológico y desde el servicio social se apuntala a los que llegan; se tramitan sus documentos, subsidios; se busca una ayuda integral. No solo satisfacen necesidades si no que en una sala con más de 20 computadoras brindan cursos de informática y convierten este lenguaje en una herramienta para trabajar la autoestima. Para muchos, y aunque suene paradójico, tener una cuenta de
correo electrónico les otorga un lugar de pertenencia: recibir y poder comunicarse por mail los ayuda a conectarse con el mundo. Además, recibe a jubilados que apenas pueden pagarse el alquiler y no tienen dinero para comer. Es una medida preventiva: aunque no viven en la calle, están en grave riesgo. Y así como esta fundación puede brindar ayuda si tenemos la voluntad nosotros podamos ayudar no necesariamente con algo tan grande las cosas mínimas pesan también.























